jueves, 28 de marzo de 2013

La Traición


 
Jesús reunió a los doce que lo acompañarían en el ministerio que desarrolló en la tierra, Pedro y Andrés así como Juan y Jacobo (hijos de Zebedeo) eran hermanos de sangre, Mateo fue publicano, Natanael un judío a carta cabal, "un israelita en quien no hay engaño" como lo describió Jesús, Felipe un hombre acostumbrado al liderazgo de otro grande: Juan el Bautista, Tomás conocido como el incrédulo, Judas Tadeo, Santiago (hijo de Alfeo), un guerrillero (zelote) de nombre Simón el cananeo, y Judas Iscariote quien le habría de entregar en manos de sus asesinos y torturadores.

Estos doce hombres fueron elegidos por Jesús, por lo tanto experimentaron el impacto del llamamiento personal, esa voz que habla al espíritu humano y le convence de seguirle, "Venid en pos de mí" "les haré pescadores de hombres", estos doce transitaron con Jesús durante tres intensos años, le conocieron cara a cara, le oyeron con avidez y fueron los primeros en estar presentes en sus profundos sermones, aprendieron de manera directa quién era Jesús, a qué había venido a la tierra, seguro rieron junto a él y se angustiaron cuando llegaba la hora final. Estos doce hombres fueron testigos de sus milagros, de su enojo el día que echó a los mercaderes del templo, de los fariseos que no le dejaban respirar, que siempre estaban prestos a tenderle trampas con preguntas malintencionadas y que Jesús respondía con sabiduría que no era de este mundo sino de Dios. Once de ellos le vieron resucitar y así sellaron su espíritu y definieron para siempre su decisión de seguirle hasta dar sus vidas por la causa y por Él: Su Maestro.
 
En la hora final, los doce le traicionaron, si los doce, la traición es renegar con dichos o acciones de un compromiso de lealtad o promesa, la falta de identidad con el líder que les había llamado y adoctrinado por tres años, a quien habían admirado, en quien tenían supuestamente puestas sus expectativas, pero no pudieron velar junto a él en el huerto de la pasión, le abandonaron y solo uno (el joven Juan) le siguió de lejos y estando crucificado, se quedó a su lado, al pie de la cruz, recibiendo a la madre de su Maestro como suya. los demás se encontraban por las calles de Jerusalén en una noche de pesadilla de la cual me imagino querrían pronto despertar.
 
Pedro, después de la pregunta "¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? ... y ustedes quién dicen que es?" hizo una tremenda declaración de fe, con la convicción que solo viene de lo mejor de la experiencia utilizada por Dios mismo: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente", Jesús fundó su Iglesia sobre esta declaración.
 
Sin embargo, Pedro le negó tres veces, para bien suyo se arrepintió llorando amargamente; Tomás con miles de preguntas rondando su cabeza prefirió ver para creer en la resurrección de su Maestro, Judas Iscariote vendió a Jesús por dinero, treinta piezas de plata, le puso precio a su vida, esa fue alta traición porque llevó a Jesús a manos de sus enemigos, Judas no sucumbió ante la ambición sino ante la decepción, él esperaba un Cristo libertador del yugo romano, no entendió que el yugo más feroz es el del pecado, Judas esperaba un líder que cambiara la situación de Israel, no entendió el mensaje de Jesús: "mi reino no es de este mundo" "qué aprovechará al hombre si gana el mundo y pierde su alma" esto último declarado después de la multiplicación de los peces y los panes, Judas habría pensado que con Jesús se acabarían el hambre y la necesidad, pero Jesús a él lo decepcionó, frustrado empezó a tomar el dinero de las ofrendas, él empezó a traicionar a Jesús desde ese momento, no cuando le vendió a los fariseos y maestros de la ley, fue antes, al mirarle con decepción y frustración, al dejar de verle como el Hijo de Dios, al despreciar la riqueza espiritual y valorar lo material, su corazón se hizo traidor culminado su acto de traición aquella noche en Getsemaní, con cinismo e hipocresía, sabiendo que el odio de los enemigos de Jesús no tenía límites, le entregó con un beso en la mejilla, en un acto planificado con alevosía y ventaja, un acto de alta traición. Pero Jesús le llamó "amigo" y le hizo una pregunta: "¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?", no hubo respuesta, porque no fue solo un beso, fue un proceso que nació en un corazón ingrato y resentido, que finalmente le llevó al suicidio, a diferencia de Pedro en su corazón ni hubo lugar para el arrepentimiento.

En nuestros tiempos, miles traicionan a Jesús, son indiferentes a todo lo que signifique espiritualidad con base bíblica, miles se traicionan entre sí, no honran sus compromisos, y  siguen el camino de Judas Iscariote. Que este sea un tiempo para reflexionar y ver nuestro destino a futuro.