miércoles, 1 de abril de 2009

San Marcos y sus pérdidas históricas


El Primer Congreso Constituyente del Perú, que definió como realidad y como proyecto a la nueva República Peruana, fue presidido inicialmente por quien fue rector de la Universidad de San Marcos, Don Toribio Rodríguez de Mendoza; de los 64 diputados constituyentes, eran 54 los sanmarquinos y carolinos; y el local donde se reunía esta magna asamblea era la Capilla de la Universidad de San Marcos, actualmente es el local del Congreso.
En sus inicios San Fernando, considerado como el segundo campus de la Universidad San Marcos, se ubicó en la Plaza del Estanque; luego gracias a la gestión del Dr. Hipólito Unanue tuvo su local propio en la antigua Plaza de Santa Ana (hoy Plaza Italia) hasta que sus instalaciones fueron trasladadas a fines del siglo XIX al local de la Avenida Grau, en el Centro Histórico de Lima, o sea cedió a la colectividad sus instalaciones primigenias. Desde el punto de vista jurídico con relación a la propiedad, la UNMSM primero perteneció al Estado monárquico, y a partir de 1821 la joven república peruana la recibió como herencia, herencia de valor incalculable que lamentablemente quienes no la sienten suya no saben apreciar. El actual Estatuto de la Universidad, promulgado el 22 de setiembre de 1984, respecto al Campus declara su inviolabilidad, derecho hartas veces mancillado no solo por gobiernos dictatoriales sino también por supuestos gobiernos democráticos.

La importancia de la Universidad de San Marcos en el tejido histórico del Perú y América tiene respaldo testimonial de larga data, honorables héroes lainoamericanos como el Libertador Simón Bolivar no pudieron evitar reconocer la gran importancia de San Marcos en la formación de la conciencia colectiva tan determinante en la declaración y reposición de la independencia, Bolivar declaró el día que recibió el grado de Doctor Honoris Causa (Ino Truquen jure): "Al pisar los umbrales de este Santuario de las Ciencias yo me sentí sobrecogido de respeto y de temor y al verme ya en el seno mismo de los sabios varones de la célebre Universidad de San Marcos yo me veo como humillado (...) Desnudo de conocimientos y sin mérito alguno vuestra bondad me condecora gratuitamente con una distinción que es el término y la recompensa de años enteros de estudio continuo (...) Yo no olvidaré jamás que pertenezco a la sabia Academia de San Marcos (...)". Sin embargo, la post modernidad es lapidaria con San Marcos, en estos días, meses de crisis, no hemos oído de los eruditos de las letras y ciencias, ni de los congresistas que tienen sus curules en nuestra antigua propiedad, una sola palabra pidiendo respeto para la Universidad.

En estos días hemos sido sobrecogidos con la sentencia legal: "perdimos el juicio", creo que literalmente lo perdimos al no haber podido gestionar de manera conveniente a favor de la Universidad en la que muchos, como yo, no solo nos formamos sino también nos quedamos a laborar poniendo en cada acto alma, corazón y vida porque San Marcos para muchos de nosotros si tiene un gran significado, pero ahora ha cedido nuevamente sus propiedades, esta vez le tocó ceder 2 Ha. a la municipalidad o a la comunidad (como dicen ellos), la forma es nebulosa, los beneficios (si los hay) parecen no justificar la concesión de está considerable área verde, pero más que el hecho en sí, es la forma en la que se hicieron y se están haciendo las cosas la que me deja un sinsabor que tal vez nunca pasará.